¿En qué puedo ayudarle?

Era raro el día en que no llamaba al número de atención al cliente. Se sentía cómodo con aquellas locuciones breves y libres de ambigüedad que podían contestarse con solo enviar un tono al apretar la tecla adecuada. Pulse uno para contratar un servicio, pulse dos para consultar sus facturas. Mensajes dirigidos que constituían un oasis en aquel desierto de vaguedades léxicas por el que transitan las relaciones humanas. Hoy, ante una interlocutora de carne y hueso se ve obligado a cortar la comunicación. Por más que desea decírselo, no halla manera de articular las palabras necesarias para contestar esa pregunta que flota en el aire.

 

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Escarmiento

Tal vez conozcas a P, ese individuo casado con una mujer vanidosa, más falsa que Judas y de muy mal genio que lo hace tan desgraciado. Podría ser que a este hombre, durante mucho tiempo, todas sus parejas le hubieran acabado dejando por un amigo de personalidad frívola pero con aires de galán de cine y músculos prominentes. Quizás un día P urdió un plan para darle un escarmiento y se emparejó con la persona más insoportable que encontró. Y quien sabe si precisamente aquel día en que P iba a presentar a la mujer a su amigo, éste decidió no acudir convencido de que así P tendría una oportunidad de encontrar la felicidad.

 

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Tesitura

El disfraz de Blancanieves se le resistió, fue necesaria mucha paciencia, mordiscos y tirar de los hilos hasta destrozarlo. La pequeña cocinita feneció sobre las brasas un domingo de barbacoa. Con las cuencas de los ojos vacías y el vientre rasgado, la muñeca de trapo no le despierta demasiado interés. Cuando acabe con el peluche ya solo le quedará el lápiz de dibujo. Se ve tan afilado que cualquiera diría que es un estilete. Para seguir jugando, por la noche tendrá que decidir si quiere más a papá o a mamá.

 

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Ángeles caídos

Aprovechando una elevación cercana a la trinchera, el niño ha encontrado una posición desde la que puede observarles sin que se percaten de su presencia. Los imagina como ángeles, seres abstractos, casi inmateriales. Cuando regrese por la mañana, mientras apoya la culata en el hombro evocará esa fantasía en una pugna por retener algún vestigio de ingenuidad. Y en su cabeza, alas majestuosas se desplegarán en un último viaje, aunque el fuego de su fusil no le deje verlas.

 

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Qué importa

Mi madre nos explica a menudo los sucesos del día en que mataron a papá. Los militares arrastrando hasta el muro a todos aquellos que pensaban que habían cometido traición. Cómo los condenados cerraban los ojos para no ver los fusiles. El estampido de la detonación y la sonoridad de los cuerpos golpeando el suelo. Aquel sargento sin cerebro que lleno de ira apuntó con su pistola a un joven soldado porque un proyectil oxidado había atascado su arma. La actitud de resignación del muchacho mirando hacia abajo mientras la bala le atravesaba la cabeza. Y nunca aclara nada más.

 

Ganador de la semana del 15/09/2018 en el concurso del programa Wonderland de R4.

 

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Hurto

Un hombre de cierta edad dormita recostado en la ventana del tren. La mujer apoya la cabeza sobre su hombro con mayor cautela de la que desearía, para no despertarle. Observa su mano con ademán clandestino, casi como una voyeur. Un anillo evoca décadas de cariño y probablemente también disputas y algún período de hartazgo, quién sabe, los recuerdos y las quimeras siempre acaban por desdibujarse. Por unos minutos el mundo le pasa desapercibido y se reconoce dichosa. Cuando parece que el hombre se revuelve a punto de regresar de su letargo, ella se levanta con sigilo y cargando una pequeña mochila que encierra todo lo que le queda en la vida, se dirige a una puerta para bajar en la siguiente parada. Sentada en la estación, espera la oportunidad de robarle a otro desconocido un fugaz momento de intimidad.

 

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Final abierto

La historia está protagonizada por alguien extremadamente desconfiado, a quien le invade la sospecha si un desconocido entabla conversación con él o cuando le piden sus datos personales en el banco. Y ahora está absolutamente convencido de que aquel tipo le ha estado espiando. No importa lo que haga ni dónde se encuentre, siempre que gira la cabeza está allí. Nuestro hombre ha resuelto acabar con la situación y tiene un plan. Hoy, de camino al trabajo, observa atentamente durante todo el trayecto para cerciorarse de que todavía le siguen, esperando el momento adecuado. En este punto introducimos un suceso inesperado: el perseguidor echa a correr hacia él sin más, precipitando los acontecimientos. Así pues, nuestro personaje dobla la esquina, espera a que llegue su acosador, y tras ponerle la zancadilla, le clava un destornillador que lleva en el bolsillo. Lo siguiente que hace es huir del lugar a toda prisa y girar en el primer cruce, donde un individuo le hace tropezar. No tanto por falta de inspiración como por el hecho de que el microrrelato es un género que requiere una lectura activa, vamos a dejar al lector que complete el texto y le dé sentido. Digamos únicamente que cuando nuestro protagonista levanta la cabeza, ve a un individuo con un destornillador dispuesto a acabar con la situación.

 

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